Cuando la cooperación salva vidas: incubadoras que llevan esperanza a Chad

En África subsahariana, la mortalidad infantil sigue siendo una de las más altas del planeta. Más de 40 bebés mueren antes de cumplir un año por cada 1.000 nacidos vivos, casi el doble de la media mundial. Aún más dramática es la mortalidad neonatal —las muertes durante los primeros 28 días de vida— que alcanza las 27 defunciones por cada 1.000 nacidos vivos, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Detrás de estas cifras hay realidades durísimas: partos prematuros, infecciones tratables y, sobre todo, la falta de recursos básicos como una incubadora.

En este contexto, Medicina Abierta al Mundo (MOW) ha dado un nuevo paso en defensa de la vida. Durante 2025, hemos conseguido llevar tres incubadoras Incunest a Chad y este 2026 lo iniciamos con el reto de llevar diez más. Chad es uno de los países con mayores carencias sanitarias del mundo y es uno de los lugares donde quizás más puedan hacer la diferencia entre la vida y la muerte.

Cada una de estas incubadoras ha llegado gracias a personas concretas, historias de entrega y una red de colaboración que demuestra que, cuando se trabaja juntos, el impacto se multiplica.

Tres incubadoras que ya están salvando vidas

La primera incubadora llegó a Chad de la mano de Daniel Vega, un enfermero español que lleva años viajando al país para ponerse al servicio de los más necesitados. Dani pasa cerca de seis meses al año trabajando en España, ahorrando, para después dedicar la otra mitad del año a atender pacientes en Chad. Conociendo de primera mano la realidad del terreno, nos pidió ayuda. Gracias a la confianza de tantas personas que donan sabiendo que los recursos llegarán a quienes más lo necesitan, pudimos donar esta incubadora, hoy ya salvando vidas.

La segunda y tercera incubadoras llegaron gracias a la colaboración con la Fundación Ilumináfrica, una organización cuya misión es llevar atención médica oftalmológica especializada —especialmente cirugías de cataratas— a comunidades sin acceso a estos tratamientos. Dos miembros de una misma misión que partía en diciembre, sin saber que el otro estaba haciendo lo mismo, organizaron la consecución y traslado de sendas incubadoras. Una de ellas fue fruto de la colaboración de la ONG Dono-Manga, radicada en Zaragoza, con la Fundación Ilumináfrica, con sede en la misma ciudad. Ambas incubadoras llegaron a destino al mismo tiempo. Historias así nos recuerdan que nuestra misión no sería posible sin el trabajo conjunto con otras ONG: la cooperación multiplica el impacto y salva más vidas.

F. Jesús Mendoza, voluntario de Ilumináfrica y de la ONG Dono-Manga, nos comenta:

«Cuando conocí la posibilidad de proporcionar incubadoras a Chad, me entusiasmé verdaderamente. Conozco bastante Chad, país en el que trabajé tres años y con el que colaboro estrechamente desde 1994. Sé la situación de pobreza y necesidad que su población sufre, y sé también que los niños son los más vulnerables y desprotegidos frente a las enfermedades, la falta de alimentación adecuada y la carencia de educación y oportunidades. Por eso, llevar incubadoras al corazón mismo de África es dar, de forma efectiva y clara, esperanza a niños que de otro modo no podrían sobrevivir, y a familias enteras que intentan cuidar a sus hijos —su más preciado don— sin tener los medios para ello. Las incubadoras que llevamos en la expedición de Ilumináfrica ya están salvando vidas en los hospitales de Dono-Manga y Bébédjia».

El reto para 2026: diez incubadoras más

A finales de diciembre recibimos una llamada que nos llenó de esperanza. Camino, ginecóloga española, conoció la incubadora que había llevado Dani y decidió dar un paso más. Camino ha ofrecido un año de su vida para servir en Chad y, tras volver a España a visitar a su familia en Navidad, se propuso regresar llevando dos incubadoras en sus propias maletas. Además, lanzó un reto solidario en iHelp con el objetivo de financiar diez incubadoras más, un reto que ya está muy cerca de lograrse.

Camino se ha comprometido también a ayudarnos a identificar dónde llevar las siguientes diez incubadoras este año, priorizando las zonas de mayor necesidad. Contar con profesionales sanitarios en terreno es clave para asegurar que cada incubadora llegue al lugar adecuado y tenga el mayor impacto posible. Desde Ilumináfrica, además, se han ofrecido a apoyar tanto en el transporte como en el seguimiento posterior siempre que les sea posible.

Queremos compartir estas historias para que sepáis quiénes somos y cómo trabajamos. Somos una gran familia, formada por personas, profesionales sanitarios y ONG que creen que cada vida importa. Juntos, paso a paso, seguimos llevando esperanza allí donde más se necesita.