Así trabajamos
Nuestra incubadora IncuNest cabe en una maleta facturable… pero no viaja sola. Detrás de cada viaje hay personas, organizaciones y voluntarios que hacen posible que llegue hasta donde más se necesita.
Hoy trabajamos con más de 60 ONG en el mundo que se encargan de llevarla a destino y de cuidar que siga funcionando. Por eso, la mayoría de las veces, al equipo de MOW no nos toca subirnos a un avión.
Esta vez, los Salesian educational centers, de Pamplona organizaron el viaje, y sobre el terreno trabajamos con ATTsF, la ONG navarra que lleva 20 años acompañando al pueblo saharaui en los campamentos de Tinduf.
Viajó Pablo Sánchez Bergasa, nuestro Director, junto a Alfonso Gordillo, uno de nuestros voluntarios más implicados.
Alfonso es mucho más que un profesor de Formación Profesional: es quien coordina la producción desde Pamplona. Como Alfonso, decenas de profesores de Formación Profesional dedican parte de su tiempo de forma voluntaria para que el oficio que enseñan cada día termine salvando vidas a miles de kilómetros.
Un lugar donde una incubadora puede marcar la diferencia
Argelia es el país más extenso de África y uno de los que más ha avanzado en salud materno-infantil de la región. Pero el acceso a cuidados neonatales sigue siendo desigual, y especialmente difícil en los campamentos de refugiados saharauis del desierto, en la región de Tinduf. Precisamente allí fue donde desarrollamos esta misión.
Según estimaciones del Banco Mundial y UNICEF (2024), la tasa de mortalidad neonatal en Argelia es de aproximadamente 15 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, frente a las 3,3 de la media de la Unión Europea. En los campamentos, sin hospitales cercanos ni electricidad garantizada, esa brecha es todavía mayor.
Los Salesianos, nuestro principal aliado
Las 6 incubadoras que llegaron a Argelia en junio no se compraron: se fabricaron. Salesianos es nuestro principal aliado de producción: con ellos fabricamos las incubadoras desde 2020, en los talleres de Formación Profesional de 10 centros repartidos por España.
El más grande está en Pamplona, donde alumnado de Mecánica y Electrónica fabrica, monta y prueba cada unidad, y por donde todas las incubadoras pasan antes de irse a destino.

Formación de las matronas
En los campamentos, el equipo visitó tres de los asentamientos de refugiados saharauis: Auserd, El Aaiún y Rabuní. Allí, Elia, voluntaria de MOW y estudiante de medicina, impartió la formación clínica sobre el uso de las incubadoras. Las matronas, muy emocionadas, siguieron cada detalle.
Formar a quienes las van a usar cada día es tan importante como entregarlas: es lo que maximiza el impacto de cada incubadora que enviamos. Al final del viaje dejamos 6 incubadoras, una para cada uno de los 6 hospitales de los campamentos, con ganas de volver pronto con muchas más para sus paritorios.
No es solo dejar una máquina y volver a casa. Es asegurarse de que, cuando una matrona tenga entre sus manos a un bebé prematuro en mitad de la noche, sepa exactamente cómo utilizar esa incubadora para darle una oportunidad de vivir.
El reto sigue
A cierre de junio vamos por 55 incubadoras, y no paramos: en julio y agosto llegarán 32 más, camino de Senegal, Kenia, Etiopía, Tanzania, Mozambique, Chad y Congo. Con ellas, a fin de verano habremos llegado a 87. Cada envío, y cada viaje como este, nos acerca un poco más a las 230 incubadoras que nos propusimos para 2026. Cada incubadora representa mucho más que un equipo médico: representa una oportunidad para que un recién nacido tenga el mismo derecho a sobrevivir, haya nacido donde haya nacido.
Tú también puedes ayudarnos a conseguirlo:
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